Restauración de pintura
 Restauración de pintura




 

 

Para la restauración de una pintura, es fundamental conocer la ejecución de la obra, es decir, como esta pintada y sobre que soporte se encuentra. Los más de doce años como restaurador, diez de los mismos en el Centro de restauración de la Región de Murcia, han servido para ir adquiriendo unos amplios conocimientos en el campo de la restauración de pintura.

 

El primer paso es valorar que patologías presenta la obra y determinar sus causas. 

Para ello, se realiza lo que se denomina "estudio científico", donde a través de distintas técnicas de análisis (examen en profundidad con distintos tipos de luz, fluorescencia ultravioleta, radiografía, reflectografía infrarroja, análisis químico estratigráfico) es posible valorar los daños con exactitud, realizando de este modo la propuesta de intervención más adecuada en cada caso.

Este estudio es fundamental y básico antes de la intervención directa sobre la obra.

 

 Reflectografía infrarroja. (www.fernandezlabaña.com)

Imagen obtenida a través de la reflectografía infrarroja gracias a la que se encontró la firma,

casi imperceptible con luz visible, en una de las esquinas de la pintura

 

 

 

 

Patologías más habituales que pueden afectar a una pintura sobre lienzo:

 

1. Deformaciones del soporte.

Las deformaciones que puede presentar un tejido son muchas y variadas, atendiendo también a las múltiples causas que pueden originarlas.

1.1. La humedad ambiente.

Debido a que la gran mayoría de pinturas se encuentran realizadas sobre tejidos orgánicos y dado que estos presentan como característica la higroscopicidad, estos reaccionan con la humedad del ambiente de dos formas:

a) Al haber mucha humedad en el ambiente, las telas tienden a coger parte de ella, hinchándose sus fibras y mostrando una distensión generalizada del tejido, destensándose.

b) Por lo contrario, con una humedad escasa, las fibras tenderán a encoger, tensándose de nuevo.

 

Deformaciones del tejido. (www.fernandezlabaña.com) 

Distensión generalizada del tejido en un óleo sobre lienzo, provocando el descolgamiento de toda la tela.

 

En la mayoría de los casos, cuando  el tejido ha perdido su tensión, ya sea por la pérdida de parte de sus propiedades físicas  o bien porque la distensión es muy grande, es imposible volver a su estado original de tensión sin la ayuda de un bastidor móvil. Por tanto, el bastidor de una obra será fundamental para aplicar una tensión extraordinaria.

Pero desafortunadamente, los bastidores móviles o de cuñas no aparecen hasta principios del siglo XIX. Por lo que, en la mayoría de los casos, el problema de la pérdida de tensión del tejido de una pintura no es recuperable a no ser que se cambie el bastidor fijo por uno móvil.

 

1.2. Tensiones artificiales que afectan al tejido.

Detalle de la deformación que provoca un parche incorrectamente colocado en el reverso de una pintura sobre lienzo. (www.fernandezlabaña.com)Llamaremos "tensiones artificiales" a las tensiones producidas sobre la tela de una pintura cuyo origen no es natural.

En cuadros relativamente nuevos (finales del siglo XIX y siglo XX) y de tejidos con preparación industrial suele producirse pequeñas tensiones en los ángulos como consecuencia de una incorrecta tensión por parte de los bastidores.

 

 

Ejemplo de la deformación que puede llegar a provocar en el anverso  de la tela un parche incorrectamente adherido por el reverso.

 

También hay que destacar la aplicación de parches colocados en intervenciones puntuales a lo largo de la vida de la obra, realizados con adhesivos muy fuertes, que una vez secos, provocan tensiones extremas que se traducen en deformaciones puntuales del tejido por la cara anterior.

 

 

2. Rotos.                                 

Durante la vida de una obra, y sobre todo en pintura sobre lienzo, es común la presencia de rotos, producidos como consecuencia de golpes, agresiones y múltiples causas.

Si el tamaño del roto permite la colocación de un parche, esta podría ser una la solución. Aunque si el tamaño de este es muy grande y afecta a gran parte del lienzo, afectando a las propiedades físicas de la tela, el reentelado será la única solución.

 

Detalle de la rotura del tejido en una pintura sobre lienzo. (www.fernandezlabaña.com) 

Detalle de un roto sobre un óleo sobre lienzo de lino.


3. Cazoletas.

Son zonas que se levantan al ser comprimidas por tensiones laterales, formándose grietas en la película pictórica con forma de cazoletas cóncavas con bordes levantados. Su origen puede ser muy variado : exceso de aglutinante, movimientos del soporte, excesivo calor, etc. A veces, estas cazoletas permanecen sujetas entre si por la simple presión de unos bordes con otros, pero suelen desprenderse fácilmente cuando sufren un golpe o una vibración, saltando toda la zona de pintura.

Su tratamiento se realiza aplicando puntualmente un consolidante, acompañado de presión y, a veces, calor.

 

 

4. Falta de adhesión de estratos.

Provocada por una pérdida del poder adhesivo del aglutinante utilizado en los distintos estratos que se encuentran sobre el tejido (capa de preparación y película pictórica en sus distintas capas). Apareciendo, sobre todo, en la capa de preparación, y provocando el desprendimiento de distintas zonas a la menor vibración.

Las obras que presentan este daño deben ser tratadas a la mayor brevedad posible con tratamientos de urgencia que protejan la zona y eviten el desprendimiento.

 

Detalle del desprendimiento de estratos en una pintura sobre lienzo. (www.fernandezlabaña.com)

Detalle de unos desprendimientos debido a la falta de adhesión de la película pictórica respecto de la capa

de preparación, dejando a la vista esta último estrato.

 

 

5. Abrasiones.

Como consecuencia de limpiezas inadecuadas realizadas por manos inexpertas, muchas pinturas presentan este daño. Se trata, como su nombre indica, de una abrasión o desgaste sobre la capa de película pictórica o pintura, adelgazando esta y llegando, en casos extremos, a dejar a la vista la capa de preparación subyacente.

Su tratamiento es puntual, realizándose una reintegración cromática que disimule óptimamente este daño.

 

 

6. Repintes.

Repintes sobre una pintura. (www.fernandezlabaña.com)

Problemática que consiste en la aplicación de un color para cubrir una falta en la película pictórica o pintura.

Por lo habitual están realizados por manos inexpertas, con materiales incorrectos y sin ajustarse cromáticamente al original.

Gracias al examen con luz ultravioleta son claramente visibles y detectables.

En la fase de limpieza son eliminados completamente, encontrándonos, en ocasiones, que el repinte cubre gran parte del color original, siendo extendido mucho más allá de la falta de color existente.

 

 

 

 Detalle de unos repintes aplicados sobre una obra con la intención de "maquillar" los desprendimientos existentes. Aparte de no ajustar el color al original, este repinte ocupa una superficie mayor que la pérdida de pintura, cubriendo zonas de la pintura original.

 

 

7. Barnices oxidados.

Durante su vida, una obra sufre multitud de intervenciones, siendo la aplicación de barnices muy común, con la finalidad de subir el tono de los colores ya apagados de la policromía. Este barniz, con el paso de los años termina oxidándose, envejeciendo y por tanto, amarilleando, creando una veladura de color oscuro sobre las obras y ocultando los colores originales.

 

Limpieza físico-química de una pintura. (www.fernandezlabaña.com)

Detalle una limpieza físico-química a punta de bisturí.

 

 

Tan importante es eliminarlo durante la intervención, para recuperar los colores originales, como su posterior aplicación de nuevo, ya que de este modo, la suciedad ambiental, grasas y humos se depositarán directamente sobre el barniz y no sobre la pintura, protegiendo esta. De este modo, cuando haya que volver a restaurar la obra, se facilitará al restaurador la fase de limpieza, ya que solamente habrá que retirar la capa de barniz sin intervenir directamente sobre la pintura.

      Eliminación del barniz oxidado. Detalle de media limpieza. (www.fernandezlabaña.com)            Eliminación del barniz oxidado. (www.fernandezlabaña.com)        

Detalle de la media limpieza sobre una obra (izquierda) y la eliminación del barniz oxidado que oculta los colores originales (derecha).

 

 

 8. Suciedad generalizada.

Podríamos denominar esta suciedad como el polvo, grasas, humos, que se van depositando a lo largo del tiempo sobre una obra, creando un estrato que apaga los colores y desvirtuando el tono original.

Su eliminación es muy delicada cuando se ha depositado directamente sobre los colores, no existiendo de por medio una capa de barniz.

 

Eliminación de la suciedad generalizada. Detalle de una media limpieza. (www.fernandezlabaña.com) 

Detalle de una media limpieza realizada sobre un óleo sobre lienzo donde solo existía suciedad generalizada sobre la pintura.

 

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