Los Discípulos de Eamús
  Los discípulos de Emaús




 

 

 Unas acuarelas de Los Discípulos

 

El año 2004, durante la exposición de acuarelas “Verde Esperanza” que realice sobre la Cofradía del Santísimo Cristo de la Esperanza, vino a verme Pedro Cano, cabo de andas del Paso de los Discípulos de Emaus. Le gustaron mis pinturas y me propuso el realizar una serie de acuarelas sobre la Hermandad de los Discípulos de Emaus, que el año próximo cumplían veinticinco años saliendo en procesión. En ese momento ya había recibido el encargo de realizar para el año venidero otra gran  exposición de acuarelas, en este caso, sobre la Cofradía del Santísimo Cristo de la  Sangre, “Los Coloraos”, y dado que la Semana Santa sería de las más tempranas, el tiempo que me quedaba era más que ajustado si aceptaba el reto de Pedro, pues tendría que preparar en menos de un año dos exposiciones. Exposición XXV aniversario del Paso Los Discípulos de Emaús

Acepté el encargo, pues aunque no soy cofrade del Resucitado, siempre he estado ligado de algún modo a esta Cofradía. Primero porque he visto nacer y bendecirse a todos los Pasos realizados por mi tío Antonio; y segundo porque soy el hijo de Julio, “El Palomo”, y durante muchos años cuando era crío y andaba revoloteando por la Tasca de mi padre, veía el arreglo de los tronos la noche anterior al Domingo de Resurrección y también participaba como publico del desfile que a la salida o a la entrada, pasaba por delante del negocio de mi padre.

Pedro quedó en confirmármelo en breves fechas para que el Domingo de Resurrección pudiese realizar las fotografías necesarias para plasmar la Hermandad desde distintos ángulos y en distintos lugares, ya que el encargo se centraba únicamente en una Hermandad y por tanto los motivos a reflejar en las acuarelas eran más bien escasos.

Llegó la Semana Santa, llegaron las lluvias y llegaron las suspensiones de procesiones, entre ellas la del Resucitado. No es que sea muy mayor, pero no recordaba nunca que esta procesión se hubiera suspendido por la lluvia. Lo que no llegó fue la confirmación de Pedro para que comenzase a realizar la exposición sobre su Hermandad, por lo que pensé que el proyecto que me propuso en un principio no se iba a llevar acabo, y eso que ilusión no le faltaba a este cabo de andas.

Pasaron los meses y el treinta de noviembre, entrando a mi casa, sobre las nueve de la noche recibí la llamada de Pedro para confirmarme la exposición sobre su Hermandad:

- ¡Ya tengo sitio!, será en la Capilla de San José.

Tengo que reconocer que mi primera respuesta tras escuchar sus palabras fue:

- Imposible, no me da tiempo.

Ya que la exposición que preparaba sobre la Cofradía de los Coloraos aun no estaba acabada y la Semana Santa del 2005 ya asomaba tras la esquina del mes de diciembre.

Me faltaban dos cosas imprescindibles: tiempo y las fotografías adecuadas. El tiempo corría por mi parte y Pedro me ofreció sus cientos de fotografías sobre el Paso de los Discípulos de Emaus. Quedamos en vernos para hablar sobre el proyecto y a los pocos días quedamos en su casa, con la compañía de su mujer y sus hijas viendo sus fotografías para hacer una selección y poder sacar motivos suficientes para pintar unas cuantas acuarelas.

- No me puedo comprometer a muchas, le dije, y ya me estaba metiendo en un buen lío.

Sin tiempo y con dos exposiciones pendientes, una a medio terminar y otra sin hacer que había que preparar en dos meses escasos. ¡De locos!.

Detalle de una de las imágenes del Paso Los Discípulos de EmaúsAhora, con la exposición acabada, creo que el esfuerzo, que fue sido mucho, mereció la pena. Me hubiese gustado pintar mayor cantidad de acuarelas, plasmar detalles que sin duda se me habrán escapado. Pero la falta de tiempo y los fenómenos atmosféricos jugaron en mi contra. De todas formas  espero que esta pequeña muestra gustase a todos los miembros de la Hermandad, a todos los cofrades del Resucitado y en general a todo nazareno o amante de la Semana Santa.

Y no me gustaría terminar sin dar las gracias a Pedro, por haber confiado en mí, y por la ilusión y el empeño que puso en conmemorar estos veinticinco años de la Hermandad de los Discípulos de Emaus.

 

             Juan Antonio Fernández Labaña

 

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